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   LA BANCA EN MÉXICO > HISTORIA 1830-1910
 
 
   


 La Banca en México:

Breve síntesis de sus orígenes
(1830 - 1910)

La única constante del sistema bancario mexicano durante las últimas dos décadas ha sido la transformación. A partir de la nacionalización bancaria decretada en 1982 la banca de México pasó de privada a gubernamental, luego de nuevo a privada y recientemente a propiedad mayoritaria extranjera. Para ser materia de cambio en los últimos 23 años, los bancos tuvieron una trayectoria previa, la historia de sus orígenes.

 

 BANCA SIN BANCOS

Antes del siglo XX la actividad bancaria en México se realizó fundamentalmente sin bancos, con las prácticas que hoy se denominan informales. Los medios de pago predominantes fueron el trueque, monedas metálicas nacionales y extranjeras, así como pagarés y vales con varios endosos. El crédito fue proporcionado por la Iglesia y por los comerciantes, quienes también se dedicaban a la especulación y al agio.

La primera institución de crédito prendario, no banco, que se estableció en la entonces Nueva España fue en 1774 el Monte de Piedad, subsistente hasta la actualidad, fundado por Pedro Romero de Terreros.

El primer antecedente bancario que se reporta es la creación en 1784, durante el mandato de Carlos III, del novohispano Banco de Avío y Minas. La institución se creó para financiar a los mineros de recursos medios y escasos. Aunque existió hasta el siglo XIX sólo operó limitadamente durante dos años debido a las necesidades de recursos de la Corona española.

 

 ARRANQUE OFICIAL

En el México independiente el origen oficial de la banca lo marca la fundación en 1830 del Banco de Avío Industrial por parte de Lucas Alamán, autorizado por decreto del presidente Anastasio Bustamante "para fomento de la industria nacional", con capital inicial de un millón de pesos que no llegó a completarse durante los doce años de vida de la institución, hasta 1842 cuando fue cerrado por Antonio López de Santa Anna con el argumento de que la institución "ya no podía seguir cumpliendo con el objeto que se le había asignado".

La persistente carencia de recursos obligó al banco a otorgar un crédito escaso y caro. De 1830 a 1840 aprobó sólo 37 préstamos por un millón 295 mil 520 pesos, de los cuales se entregaron en efectivo o en especie un millón 18 mil 966 pesos a 27 empresas.

En 1837 se creó el Banco Nacional de Amortización de la Moneda de Cobre, como resultado de la promulgación de una ley que prohibía la acuñación de monedas que no fueran de oro y plata. El banco tendría la función de reemplazar y amortizar la moneda de cobre; considerada como débil por su excesiva circulación y falsificación, y que además había sido mal recibida por la población; cuidando de no perjudicar a sus poseedores que eran el grueso de la población, ya que los pobres recibían jornales de entre 25 y 30 centavos.

A dos meses de la creación del banco, el gobierno rebajó el valor nominal de la moneda de cobre, contradiciendo la ley y perjudicando a los tenedores de esas monedas. El banco canalizó recursos al propio gobierno para financiar las guerras de Texas y contra Francia.

 

 BANCOS PRIVADOS

Durante la segunda mitad del siglo XIX se presentaron más de treinta proyectos y solicitudes de concesión para bancos, sobre todo de parte de comerciantes, militares, políticos y extranjeros acaudalados, que no prosperaron debido a la inestabilidad política e inseguridad jurídica y económica de aquella época.

El primer banco privado comercial del país fue el Banco de Londres y México, que inició operaciones el 1 de agosto de 1864 como sucursal del banco inglés The London Bank of Mexico and South America Ltd durante el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, con un capital inicial de dos y medio millones de pesos, equivalentes a medio millón de libras esterlinas. A esa institución se le reconoce el mérito de haber introducido a México los billetes de banco, además de realizar operaciones de compra y cambio de monedas, giros, cobranzas, descuentos mercantiles, depósitos a plazo fijo y a la vista, créditos a la industria y al comercio, préstamos sobre prenda y sobre consignación y, en un principio préstamos hipotecarios de los cuales se retiró debido a que la ley no garantizaba al acreedor.

En esa época Chihuahua fue un estado excepcional al ser el único cuyo Congreso autorizó, entre 1875 y 1883, cuatro bancos: Santa Eulalia, Mexicano, Minero Chihuahuense y Banco de Chihuahua, todos con la facultad de emitir billetes.

En 1881 el Congreso de la Unión aprobó la creación del Banco Nacional Mexicano, que emitió billetes de uno a mil pesos.

El Banco Mercantil Mexicano abrió sus puertas el 27 de marzo de 1882. A pesar de no contar con concesión oficial gozó de la confianza y estimación de la clientela por la solvencia moral y económica de sus socios fundadores, en su mayoría empresarios comerciantes ampliamente conocidos. En el Consejo de Administración se encontraban nombres como: Porfirio Díaz, Rafael Dondé, José María Roa Bárcena, Indalecio Sánchez Gavito, Antonio Escandón y Nicolás de Teresa.

El Banco Nacional Mexicano y el Mercantil Mexicano fueron competidores acérrimos hasta que con motivo de la crisis de 1884 y a instancias del gobierno se fusionaron a partes iguales para formar una nueva institución: el Banco Nacional de México.

En tanto, en el Distrito Federal en 1883 se estableció el Banco de Empleados, formado por trabajadores públicos con el objeto de hacer préstamos a los empleados y pensionistas del gobierno federal.

En 1882 se fundó el Banco Internacional e Hipotecario, que por cerca de 20 años fue el único dedicado a los préstamos sobre bienes raíces.

 

 LEGISLACIÓN BANCARIA

La actividad bancaria funcionó en México con su propios usos y costumbres hasta el 20 de abril de 1884 cuando se decretó un nuevo Código de Comercio que incluyó por primera vez preceptos aplicables a los bancos. Aunque sólo estuvo vigente por cinco años existe el reconocimiento de que ese marco legal fijó las bases para el sistema bancario mexicano.

De entrada, se decretó el requerimiento de autorización expresa del gobierno para el establecimiento de cualquier clase de bancos y que éstos debían constituirse como sociedades anónimas con un mínimo de cinco socios, ostentando cada uno propiedades de por lo menos el cinco por ciento del capital social.

Se prohibió a los bancos establecer su domicilio o colocar su capital fuera del territorio nacional, así como que personas o bancos extranjeros tuvieran en México sucursales o agencias que emitieran billetes.

El Código de 1884 dificultó la creación de nuevos bancos y la existencia de algunos ya establecidos que debían recabar autorización del Congreso de la Unión. El más perjudicado fue el Banco de Londres y México por ser sucursal de un banco inglés. La situación pudo arreglarse con la adquisición por parte de sus representantes, Tomás Braniff, Juan Llamedo e Ignacio de la Torre y Mier, del Banco de Empleados, que por lo limitado de sus operaciones se encontraba en un estado de debilidad.

En esos años la ley y el dominio del Banco Nacional de México, que también ejercía funciones de banca central, desalentaron la creación de nuevos bancos.

En 1889 se promulgó un nuevo Código de Comercio que desechó los privilegios del Banco Nacional de México y requería de nuevo la autorización, caso por caso, para los bancos de parte de la Secretaría de Hacienda y del Congreso de la Unión. Ello generó un caos hasta que en 1897 se emitió la Ley General de Instituciones de Crédito.

La nueva ley fijó bases generales y uniformes para el establecimiento de bancos, los sujetó a la vigilancia permanente de la Secretaría de Hacienda y controló el crédito a los propios directivos y consejeros de las instituciones.

Ese marco consideró únicamente tres tipos de instituciones de crédito: bancos de emisión, bancos refaccionarios y bancos hipotecarios.

Hasta la fecha se considera que esa ley ha sido una de las más importantes en la materia, reuniendo todas las disposiciones relativas a las instituciones de crédito.

Sin embargo esa ley, en la que se invirtió bastante tiempo y amplios estudios de especialistas que consultaron experiencias europeas y estadounidenses, no dio el resultado esperado porque mantuvo muchos privilegios, agregó otros y en la práctica no fue respetada ampliamente.

Pese a ello, durante el gobierno de Porfirio Díaz la banca y el crédito tuvieron un enorme desarrollo a causa de la progresiva comercialización de la vida económica.

En esa época se generalizó el empleo del billete, el cheque y de otros valores mobiliarios; se favoreció la concentración de capitales dispersos y no productivos; se internacionalizó el crédito oficial y privado, así como la importación y exportación de capitales. Se redujo, asimismo, el precio del dinero por la disminución y regulación de las tasas de interés.

Se dio una simbiosis entre los capitales de la banca, la industria y el comercio que facilitó sus relaciones y desarrollo. La banca porfirista se constituyó en impulsora de la economía nacional y tuvo una marcada influencia en los sectores económicos, productivos y distributivos.

Sin embargo, los vacíos legales y la crisis de liquidez por la situación mundial de 1907 motivaron la promulgación, en 1908, de reformas a la Ley General de Instituciones de Crédito de 1897, que entre otros objetivos redujeron la multiplicidad de instituciones emisoras, aumentaron el capital social mínimo a un millón de pesos, limitaron y regularon más estrictamente el préstamo a consejeros y directores bancarios, y pidieron más claridad en los balances.

La Revolución Mexicana iniciada en 1910 impidió ver los alcances de esas modificaciones.

Fuente: José Antonio Bátiz V, Trayectoria de la banca en México hasta 1910, en Banca y Poder en México (1800-1925), Leonor Ludlow y Carlos Marichal, editores. Editorial Grijalbo, México 1986.

 

 CUADRO LA BANCA EN MÉXICO

(1830 - 1910)

Tipo de Banco Razón Social 
Fecha de Concesión
Capital Social  al fundarse (pesos nominales)

Ubicación, cambios y fusiones

+Bancos Estatales

de Avío
1830
1,000,000
Distrito Federal
de Amortización de la Moneda de Cobre
1837
n.d.
Distrito Federal.
+Bancos Hipotecarios
Hipotecario Mexicano
1882
5,000,000
Distrito Federal.En 1888 cambió a Internacional e Hipotecario de México.
Agrícola e Hipotecario de México
1900
2,000,000
Distrito Federal
Hipotecario Agrícola del Pacífico
1910
2,000,000
Sinaloa
+Bancos Refaccionarios
Central Mexicano
1898
6,000,000
Distrito Federal
de Campeche
1900
600,000
Campeche. De emisión de 1903 a 1908.
de Michoacán
1900
500,000
Michoacán. De emisión de 1902 a 1908.
Comercial Refaccionario de Chihuahua
1902
200,000
Chihuahua
Mexicano de Comercio e Industria
1906
10,000,000
Distrito Federal
de la Laguna
1907
6,000,000
n.d.
Español Refaccionario
1911
2,000,000
Puebla
+Bancos de Emisión
de Londres y México
1864
2,500,000
Distrito Federal
de Santa Eulalia
1875
n.d.
Chihuahua. En 1889 se convirtió en Comercial de Chihuahua.
Mexicano de Chihuahua
1878
750,000
Chihuahua. Se unió en 1888 al Minero de Chihuahua.
Nacional Mexicano
1881
8,000,000
DF.
Mercantil Mexicano
1882
4,000,000
DF. Se fusionaron en el Nacional de México.
Minero de Chihuahua
1882
600,000
Chihuahua. Se unió en 1888 al Mexicano de Chihuahua.
de Empleados
1883
500,000
DF. Cedió en 1889 su concesión al de Londres y México.
de Chihuahua
1883
n.d.
Chihuahua
Nacional de México
1884
20,000,000
DF
Comercial de Chihuahua
1889
600,000
Chihuahua
Mercantil de Yucatán
1889
500,000
Yucatán
Yucateco
1889
500,000
Se fusionaron en 1908 en el Peninsular Mexicano.
de Durango
1890
500,000
Durango
de Nuevo León
1891
600,000
Nuevo León
de Zacatecas
1891
600,000
Zacatecas
de San Luis Potosí
1897
1,100,000
San Luis Potosí
de Coahuila
1897
500,000
Coahuila
del Estado de México
1897
1,500,000
Estado de México
Occidental de México
1897
600,000
Sinaloa
de Sonora
1897
500,000
Sonora
Mercantil de Veracruz
1897
2,000,000
Veracruz
de Jalisco
1898
500,000
Jalisco
Mercantil de Monterrey
1899
2,500,000
Nuevo León
Oriental de México
1899
3,000,000
Puebla
de Guanajuato
1900
500,000
Guanajuato
de Tabasco
1900
1,000,000
Tabasco
de Chiapas
1901
500,000
Chiapas
de Oaxaca
1902
500,000
Oaxaca. Se fusionaron en 1909 al Oriental de México.
de Tamaulipas
1902
500,000
Tamaulipas
de Hidalgo
1902
500,000
Hidalgo
de Aguascalientes
1902
500,000
Aguascalientes
de Morelos
1902
1,000,000
Morelos
de Michoacán
1902
500,000
Michoacán
de Campeche
1903
600,000
Campeche. Empezaron en 1900 como refaccionarios y ahí volvieron en 1908.
de Guerrero
1903
600,000
Guerrero
de Querétaro
1903
800,000
Querétaro

Peninsular Mexicano

1908

16,500,000

Yucatán

 

n.d.: no disponible

Fuente: Enrique Martínez Sobral, Estudios elementales de legislación bancaria, México, Tipografía de la Oficina impresora de Estampillas, 1911, 387 pp.; José Antonio Ruiz Vázquez, "Aspectos financieros y monetarios", pp. 408-409, en México en el siglo XIX (1821-1910). Historia económica y de la estructura social, México, Nueva Imagen, 1980, 525 pp. (Ciro Cardoso, coordinador).